img
Museos 2017-08-29 18:53

Abrirán exposición que aborda la Revolución Mexicana desde la óptica de la ciencia

Abrirán exposición que aborda la Revolución Mexicana desde la óptica de la ciencia



En un ejercicio inédito, el Museo Nacional de la Revolución ha preparado la exhibición Ciencia y Revolución: Una muestra, la cual puede verse a partir del miércoles 30 de agosto

Curada por el historiador Edgar Rojano, la propuesta museográfica evidencia que durante el movimiento armado continuó el desarrollo de la investigación científica en el país

En un ejercicio inédito, el Museo Nacional de la Revolución (Plaza de la República s/n, colonia Tabacalera) exhibirá Ciencia y Revolución: Una muestra, la cual puntualiza que la investigación científica siguió su curso durante la Revolución Mexicana.

La muestra, curada por el historiador Edgar Rojano, se abre en el marco de la Noche de Museos de agosto y podrá disfrutarse del miércoles 30 hasta noviembre de 2017 en este recinto de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México.

Lo novedoso de Ciencia y Revolución: Una muestra —que reúne una colección de publicaciones científicas y objetos como microscopios, telégrafos, pararrayos y termómetros, así como fotografías y otros archivos iconográficos— es que aborda un tema poco explorado en términos museográficos, como es la ciencia, y la integra a un museo dedicado a la Revolución Mexicana, afirmó en entrevista Edgar Rojano.

“Generalmente hemos visto este periodo como un hecho histórico de ruptura, orientado mucho a la cuestión política. Resulta que en este gran periodo también existe una continuidad que puede verse perfectamente desde la ciencia”, reflexionó.



El material fue aportado por diversas instituciones como la Mapoteca Manuel Orozco y Berra, la Comisión Nacional del Agua, la Fototeca Nacional, la Filmoteca, la Facultad de Química y el Archivo Histórico de la UNAM, la Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y coleccionistas privados.



La propuesta consta de cuatro grandes bloques temáticos, explicó el curador. El primero está dedicado a romper con la visión política del movimiento armado, alejándose de la visión maniquea sobre héroes y villanos que tiene la historia. Por ejemplo, se resalta el apoyo al quehacer que realizaron los gobiernos de Porfirio Díaz y Victoriano Huerta, con “Los Científicos” (grupo de notables), en sus gabinetes.



Para Rojano, Porfirio Díaz impulsó la economía estableciendo instituciones científicas (derivadas de las Leyes de Reforma, que contrarrestaron el peso del poder religioso), que permitieron que “hubiera gente estudiando, formándose en el extranjero, asistiendo a los congresos y haciendo investigación de punta”.



Durante el porfiriato la ciencia se aplicó al desarrollo del ferrocarril, del telégrafo e incluso de la administración pública del país. En la lucha revolucionaria también se utilizó en las armas, en la aviación y en la elaboración de los planos para establecer los combates.



“El otro caso es Victoriano Huerta. Él, que pasó a la historia como el traidor que asesinó a Francisco I. Madero, tampoco interrumpió las labores de apoyo a la ciencia, aun con los problemas que existieron durante el movimiento armado”, agregó.



El segundo bloque expone el trabajo de Manuel Gamio, presidente de la delegación mexicana en el II Congreso Científico Panamericano, cuyo libro Forjando patria (pro nacionalismo) (1916) es fundamental para la comprensión del México actual. También se aborda la fundación de la Escuela Nacional de Química Industrial —antecedente de la Facultad de Química de la UNAM— en el gobierno de Venustiano Carranza.



Los protagonistas del tercer apartado son científicos como el biólogo español Alfonso Luis Herrera, que mantuvieron el desarrollo científico del país durante la etapa revolucionaria.



Para el colofón de la muestra se presentan ejemplos de cómo científicos e intelectuales resolvieron problemas inherentes a las batallas. Para ello se propone una relectura científica de imágenes emblemáticas del periodo como la Decena Trágica, la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México y un retrato de Álvaro Obregón sin su brazo.



“No habría que perder de vista cómo un país en guerra y con regímenes revolucionarios, tiene clara la cuestión de salubridad, vacunas y todo lo que tiene que ver con la salud”, comentó al respecto el curador.



“En el caso del general Álvaro Obregón ahondamos en cómo una oportuna operación para amputar su brazo le salvó la vida, o cómo ante el problema de que surgieran epidemias por la cantidad de muertos que dejó la Decena Trágica se decidió llevar los cuerpos a los entonces campos de Balbuena para incinerarlos”, dijo.



Desde la óptica de la ciencia en el proceso revolucionario, Edgar Rojano espera que Ciencia y Revolución: Una muestra sea provocativa para el público y ayude a entender su papel en la complejidad de los procesos históricos y actuales. “Nos saldremos de la guerra, aunque está presente. La guerra será un pretexto para hablar de la ciencia”, concluyó.



El Museo Nacional de la Revolución está abierto de martes a viernes, de 9:00 a 17:00 horas, y sábados y domingos, de 9:30 a 18:30 horas. Entrada general: 30 pesos con 50 por ciento de descuento a estudiantes, maestros e INAPAM con credencial vigente. Siga las actividades en redes sociales @museorevolucion (Facebook) y @museorevolucion (Twitter).

Con actividades como la exhibición en el Museo de la Revolución, la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México contribuye a la difusión de la memoria histórica de la ciudadanía, al tiempo que garantiza el derecho al acceso a la cultura, conforme a la Constitución de la Ciudad de México.

La cartelera de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México está disponible en http://www.cultura.cdmx.gob.mx/ y en el sitio http://www.cartelera.cdmx.gob.mx; en redes sociales (Twitter y Facebook) @CulturaCDMX, siga los hashtags #CulturaCDMX y #CiudadSinMuros.

Mas Articulos